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Lo mejor que aprendí para crear platos no lo aprendí en una cocina

Muchos cocineros buscan inspiración en otros restaurantes. Yo terminé encontrándola en una facultad de Sociología.


Durante años pensé que ambas disciplinas no tenían nada que ver. Con el tiempo comprendí que la Sociología no competía con la cocina: me enseñó una forma distinta de observar, hacer preguntas y construir ideas.


Porque cocinar no consiste únicamente en mezclar ingredientes. Consiste en comprender cómo pensamos, recordamos y sentimos las personas.


Con el tiempo descubrí que muchas de las mejores ideas nacen lejos de la cocina. Muchas aparecen leyendo sobre comportamiento humano, cultura, psicología o antropología. Comprender por qué las personas comen como comen resulta, para mí, tan importante como dominar una técnica culinaria.


La creatividad no aparece, se investiga


Cuando desarrollo un plato nuevo rara vez empiezo pensando en el ingrediente principal. Mi proceso comienza mucho antes, con una pregunta.


¿Qué emoción quiero provocar? ¿Qué recuerdo quiero despertar? ¿Qué experiencia quiero que viva la persona que se sienta a la mesa?


Estas preguntas son el punto de partida. A partir de ahí investigo. Leo sobre historia de los alimentos, antropología, comportamiento del consumidor y psicología. Intento comprender el contexto antes de decidir la técnica.


Con el tiempo he descubierto que la creatividad no consiste en esperar una idea brillante. Consiste en formular buenas preguntas y dedicar tiempo a encontrar respuestas. La cocina, al igual que la investigación, es un proceso de observación, análisis y experimentación.



La influencia de la Sociología en mi cocina


Cuando estudiaba Sociología aprendí que las personas no toman decisiones de forma aislada. Nuestra cultura, nuestras experiencias y el entorno influyen constantemente en lo que hacemos. Con la alimentación ocurre exactamente lo mismo.


Un ingrediente no significa lo mismo para todo el mundo. Un sabor puede despertar nostalgia en una persona y resultar completamente desconocido para otra. Comprender esas diferencias ha cambiado mi forma de diseñar platos.


Por eso, antes de pensar en técnicas o presentaciones, intento entender el contexto. ¿Qué historia hay detrás de ese producto? ¿Qué representa? ¿Qué emociones puede generar?


Esa manera de investigar me ayuda a construir platos con una intención clara, donde cada elemento tiene un porqué y no está simplemente porque combina bien con otro ingrediente.



 
 
 

1 comentario


Gracias por compartir información tan valiosa🙏🏻🙏🏻

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